
No tengo mucho tiempo para estrenar mi nuevo blog, así que sólo dejo una reflexión que tuve hace bastante tiempo, y que si el futuro promete, me gustaría de introducción en un libro.
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-“El amor es la excusa perfecta para hacer tonterías”. Eso me lo ha enseñado la vida. Sé que esto puede sonar a un pretexto para escribir una historia sobre ese sentimiento o instinto, como puede ser llamado, pero para la alegría de muchos, no es así. ¿Quién no está harto ya de esa excusa? Yo sí. Y quien también lo piense, bienvenido sea. Pero yo no prometo nada, sólo escribo. Las palabras salen solas de mis dedos, no las pienso ni las apaciguo, solo las ordeno con un poco de sentido. Al expresarme en este papel empiezo a sentir que ellas me controlan a mí, soy su sierva y les obedezco.
“Me siento desmotivada” expresé con poco sazón una noche de verano con un calor sofocante y desalentador.
“Pues escribe” me respondió la voz masculina y grave de mi padrastro, también cansado, pero lo suyo es físico, lo mío es...literario, si se puede llamar así.
Y aquí estoy, hablando por estas líneas. Quiero escribir algo, inventarme una vida ajena, ubicarla en un espacio, en una situación temporal, que haga cosas: vivir, aventurarse, reconocer y en los casos en los que más disfruto, morir. Tranquilos, no piensen que soy una psicópata ni mucho menos, sólo que es con lo que mejor me suelo manejar. La muerte es algo muy personal y todos lo hacemos solos. Se han barajado hipótesis sobre el desenlace de ese fenómeno vital para nuestra especie, pero no sirve de nada. Pasa lo que tiene que pasar, y todos contentos, bueno los que pierden a alguien conocido, no tanto. Al ser algo tan misterioso y posesivo, puedo jugar un rato con ella en la ficción sin hacerme daño. Para eso están mis personajes. Y les deseo suerte.
Ahora que lo pienso... ¿A qué vino la frase esa del amor? Creo que estaba a punto de procrear algo inexistente y nulo, una vida que nos hablaría su presencia, supongo. Nos contaría a que viene su creación, si ha sido buena o mala, y se expresaría a través de sus palabras o la mías. Relataría sus relaciones con los demás o con alguien especial y se volvería a ir. Tiene dos posibilidades: quedarse aquí atrapada o que al leerlo podamos liberarla y llevarla con nosotros (en el cerebro) pero lo normal es que se quede donde está, y que la visitemos al mundo paralelo de los olvidados, donde van los personajes que no tienen nada de especial y vagan entre papeles. Sus momentos de felicidad son cuando son reconocidos al mencionarlos y recordados en algún segmento del tiempo.
Hay que recordar que para que esto suceda, el personaje tiene que cumplir varios requisitos básicos: hermosura, valentía, inteligencia...cuestiones sobrenaturales tales como la magia, el ocultismo, mítisismo o incluso relaciones con la muerte. Y si no cumple estas reglas, siempre quedan los escenarios o hechos que transcurren que hacen que nos mantengamos con ellos hasta el final. Hasta nos podemos enamorar si es necesario, pero no es recomendable. Por ejemplo, ver suspirar una joven por un vampiro de facciones perfectas que declara su amor a una mortal, algo muy común en el extenso mundo literario (no me dispongo a referir algún libro en concreto, hay muchos de este tipo) es normal, lo sé y puede mantenerte en un estado de fantasía sin limites. Y si lo superas, felicidades. Si no, pues también. Y para que diga que los libros de amor son una tontería, primero digo que el hecho de amar en sí es una estupidez.
No. He caído en su trampa. Ya lo he advertido, que de una manera u otra acabaría dedicándole líneas al amor. No soy una “amargada” ni eso, pero el amor es eso, te pone estúpido y que solo al escuchar su nombre (el de esa personilla), hace que la piel se te erice, empiezas a respirar a través de los suspiros, sientes que todo puede ser posible...y creerme, puede terminar en el aparato más influyente de la sociedad. No es la TV, sino la familia, o sencillamente, el matrimonio...ese suceso que puede pasar muchas veces, pensando al principio dudará para siempre, y se puede, pero eso se llama monotonía. O amor, da lo mismo. Conocer que ese puede ser tu destino, querer a quien elija mi corazón, es un poco cruel, hay que aceptarlo con todo el honor y autocontrol posible. La que necesito suerte ahora soy yo, así que deseármela.
Puedo pasar montones de páginas tratando de porque ahora, a cualquier cosa se le llama amor, pero no hay ganas, y además, intento de que esto no se vuelva muy largo, ya que sólo trato de “motivarme” y sentirme libre con el poder de una buena reflexión en este texto, que no tendrá ningún valor alguno, sólo el de aburrir, y el de poner en algún sitio esa frase que me inventé en un momento tonto de mi vida: cuando después de mucho tiempo alguien “me quería”...¿y qué paso?, pues le ignoré, como hago con todas las porquerías.-
;Penguin
10/15/09